Ensalada de remolacha de invierno
Brillante, con notas terrosas y maravillosamente equilibrado.
Esta ensalada de remolacha de invierno combina remolacha asada dulce, crujientes hojas verdes de temporada, jugosas semillas de granada, queso cremoso y nueces pecanas tostadas en un plato que resulta a la vez vibrante y refinado. Es el tipo de ensalada que queda perfecta como almuerzo ligero, entrante para una cena de invierno o guarnición que realza al instante cualquier mesa.
Lo que la hace especial es el contraste. Las remolachas son naturalmente dulces y tiernas, las hojas verdes aportan frescura, la granada le da un toque de color y las nueces pecanas aportan ese crujido cálido y mantecoso. Aderezada con una sencilla vinagreta, esta ensalada resulta ligera pero saciante, fresca pero con mucho cuerpo.
Es una receta de invierno que no resulta pesada, sino colorida, nutritiva y discretamente sofisticada.
INGREDIENTES
Para 2 raciones
3 remolachas medianas, cocidas o asadas, peladas y cortadas en rodajas
Entre 80 y 100 g de mezcla de lechugas
1 pera pequeña, cortada en rodajas finas
2 cucharadas de semillas de granada
30 g de nueces pecanas
40 g de queso de cabra cremoso o feta, desmenuzado
1 cucharada de aceite de oliva, para asar o dar el toque final
Sal, al gusto
Pimienta negra, al gusto
Para el aderezo
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de vinagre balsámico o de vino tinto
1 cucharadita de mostaza de Dijon
1 cucharadita de miel o sirope de arce
Una pizca de sal
Un poco de pimienta negra
Extras premium opcionales
unas hojas frescas de tomillo
ralladura de naranja para darle un toque de frescura
un chorrito de melaza de granada
nueces pecanas confitadas en lugar de nueces pecanas tostadas sin aderezo
MÉTODO
1. Prepara las remolachas
Si utilizas remolachas crudas, envuélvelas individualmente en papel de aluminio y hornéalas a 200 °C durante unos 45 a 60 minutos, dependiendo del tamaño, hasta que estén tiernas. Déjalas enfriar un poco, luego pélalas y córtalas en rodajas.
Si utilizas remolachas precocinadas, simplemente escúrrelas y córtalas en rodajas finas o en gajos.
2. Tuesta las nueces pecanas
Pon las nueces pecanas en una sartén seca a fuego lento o medio durante 2 o 3 minutos, hasta que desprendan aroma. Vigílalas de cerca, ya que se pueden oscurecer rápidamente. Resérvalas.
3. Prepara el aderezo
En un bol pequeño o un tarro, bate el aceite de oliva, el vinagre balsámico, la mostaza de Dijon, la miel, la sal y la pimienta negra hasta obtener una mezcla homogénea y brillante.
4. Prepara la ensalada
Coloca las hojas mixtas en una fuente o en cuencos poco profundos. Añade encima las rodajas de remolacha y pera. Esparce por encima las semillas de granada y las nueces pecanas tostadas.
5. Dar los últimos toques
Espolvorea el queso de cabra o el feta desmenuzado y, justo antes de servir, rocía con el aderezo. Dale un toque final con un poco de pimienta negra y, si lo deseas, unas hojitas de tomillo o un poco de ralladura de naranja.
6. Servir inmediatamente
Sírvelo fresco, mientras las hojas estén crujientes y las texturas sigan siendo frescas y bien definidas.
Consejos rápidos
Asa las remolachas con antelación para que el montaje sea mucho más rápido.
Corta la pera justo antes de servirla para que se mantenga fresca.
Aliña la ensalada al final para que las hojas se mantengan crujientes.
El queso de cabra le da un toque más cremoso, mientras que el feta lo hace un poco más picante y salado.